La actividad física: un tratamiento para la diabetes

¿Sabías que, incluyendo un buen plan de ejercicios en tu vida diaria, contribuyes a mejorar tu diabetes? Además, aumentar el nivel de actividad física puede proporcionar muchos otros beneficios para tu salud y para tu vida en general.

El número de personas con diabetes tipo 2 aumenta cada año y mucha gente la padece sin ni siquiera saberlo. La inactividad física es un factor de riesgo para el desarrollo de la diabetes tipo 2 pero, afortunadamente, podemos tomar el control sobre nuestro nivel de actividad física y adoptar cambios que podrían marcar la diferencia.

El ejercicio es fundamental para el tratamiento de la diabetes tipo 2, además de tener un papel importante en la prevención de la enfermedad. La actividad física, combinada con cambios en los hábitos alimentarios, te ayudará a mantener o perder peso. Los efectos de la actividad física y la pérdida de peso resultante harán que la insulina del cuerpo sea más eficiente, lo que reducirá los niveles de azúcar en sangre.

Estos son algunos ejemplos de los beneficios potenciales de la actividad física:

  • Promueve una sensación de bienestar
  • Mejora la calidad del sueño
  • Reduce los niveles de colesterol en sangre
  • Amplía tu esperanza de vida.

¿Cuáles son los efectos del ejercicio sobre la glucemia? 

Durante el ejercicio, los niveles de azúcar en sangre disminuyen a medida que va aumentando el efecto de la insulina en el cuerpo. El papel de la insulina es el de facilitar el consumo de glucosa (azúcar) por parte de las células, que lo utilizan como combustible. Este efecto reductor del azúcar en la sangre se mantiene hasta 12 horas después de hacer ejercicio. 

El ejercicio regular conduce a una normalización de los niveles de azúcar en sangre, que puede acabar haciendo que necesites menos medicación. Por lo tanto, tu médico puede sugerirte que reduzcas la dosis de tus medicamentos, incluida la insulina, si la utilizas. Además, una actividad física regular reduce lo que se denomina el nivel de hemoglobina glicosilada. Esta medida, realizada mediante un análisis de sangre, permite estimar los niveles medios de azúcar en la sangre durante los últimos tres meses y, por tanto, es un fiel reflejo del control de la diabetes.

Ejercicio y diabetes tipo 1

Cuando se diagnostica diabetes tipo 1, significa que el paciente debe inyectarse insulina a diario. Al realizar ejercicio, los niveles de azúcar en sangre pueden bajar provocando hipoglucemia. De hecho, el miedo a la hipoglucemia a menudo dificulta la práctica de deporte en personas que viven con diabetes tipo 1, lo que es una pena. Y es que la realidad es que no hay ninguna razón para abstenerse de hacer ejercicio porque se esté tomando insulina; de hecho, son muchos los beneficios de hacerlo. Es probable que sólo tengas que ajustar las dosis de insulina o controlar el azúcar en la sangre de manera más exhaustiva.

¿Cómo empezar sin agobiarse? 

Hacer cambios significativos en el estilo de vida requiere motivación y paciencia. Está en nuestras manos encontrar la manera más divertida y efectiva de recuperar la forma. Estos consejos te pueden ayudar a conseguirlo.

  • Habla con tu médico sobre de tu intención de hacer ejercicio más en serio. Pídele consejo, teniendo en cuenta tu situación médica. 
  • Comienza lentamente y hazlo por etapas. Entre otras cosas, esto te ayudará a evitar lesiones y mantener tu motivación. Por ejemplo, puedes comenzar con un objetivo de 15 minutos tres veces a la semana y luego aumentar la duración y la frecuencia de las sesiones. Idealmente, debería orientarse a al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, repartidos en al menos cinco días.
  • Intenta que el ejercicio forme parte de tu día a día, teniendo en cuenta tu estilo de vida y tus obligaciones laborales y familiares. Elige actividades físicas que realmente te gusten y no lo veas como una obligación. 
  • Bebe mucha agua durante el ejercicio para prevenir la deshidratación y toma un tentempié antes de comenzar, si es necesario.
  • Haz estiramientos antes para evitar lesiones.
  • Lleva siempre una pulsera o tarjeta que indique que tienes diabetes.
  • Evita entrenar si estás enfermo o en temperaturas extremas (demasiado calor o demasiado frío).