La aromaterapia y los aceites esenciales

La aromaterapia usa combinaciones aromáticas elaboradas a partir de plantas, o aceites esenciales para prevenir y curar múltiples dolencias o patologías. Se trata de una terapia que ha cogido impulso en los últimos años gracias a que se han puesto de manifiesto los numerosos beneficios de los aceites esenciales en nuestro día a día.

¿Cuáles son estas virtudes tan maravillosas?

Publicaciones científicas evidencian cada vez más la eficacia de la aromaterapia con diversos fines. Por ejemplo, para mejorar el sueño, la reducción del estrés, la ansiedad, la depresión e incluso como sedante y calmante, entre muchos otros.

Otra de las ventajas se basa en el hecho de que los aceites esenciales penetran a través de los pequeños vasos capilares y son transportados a todo el organismo mediante el torrente sanguíneo. Esta facilidad de absorción de la piel, permite que los componentes activos penetren directamente en el organismo, por lo que en muchas ocasiones, su efecto actúa en tan solo 20 minutos. 

Además de hidratar y nutrir en superficie, lo más importante de los aceites esenciales son sus virtudes relajantes, tonificantes o descongestivas, captadas al instante por el olfato y que constituyen toda una ciencia curativa: La aromaterapia.

La memoria asociativa de aromas y situaciones ha generado que se recurra a los aceites esenciales para uso terapéutico, dado que la conciencia registra el aroma y lo relaciona con la ambientación. 

¿Cuál es su procedencia?

Hay tantos tipos de aceites esenciales como plantas. El proceso de creación de un aceite esencial es físico (destilación o extracción), no químico, con lo que se consigue mantener las propiedades específicas de la planta de la cual se obtiene, y en una alta concentración.

Los aceites se extraen de las plantas aromáticas mediante el proceso de destilación al vapor de agua. Enriquecido en aceite esencial, el vapor pasa por un serpentín donde se enfría y se condensa. Al tener diferentes densidades, el óleo se separa de la fase acuosa y queda recogido en un matraz colector.

¿Cómo se aplican?

Existen diversos métodos de aplicación de los aceites esenciales. Los tres más comunes son:

Ingeridos: los aceites esenciales son muy eficaces, pero su dosis y contraindicaciones siempre tienen que ser estrictamente respetadas. Hay que diluirlos en miel, azúcar o aceite vegetal. No se diluyen en agua. También se pueden adquirir en cápsulas gastrorresistentes, supositorios y óvulos.

Por inhalación: en aromaterapia el uso de difusores de aceites esenciales es muy común. El aceite es difundido en el aire y absorbido por las vías respiratorias llega así al cerebro, donde ejerce su acción terapéutica psico-emocional.

Por vía tópica: algunos aceites esenciales se pueden aplicar a través de la piel, ya que, como hemos comentado anteriormente, penetran a través de los pequeños vasos capilares y son transportados a todo el organismo mediante el torrente sanguíneo, con cierta velocidad. Se los suele combinar generalmente con cera, ungüento, crema o loción corporal.